lunes, abril 27, 2009

Viento

Entrada narutil. Hoy va del prota y de los niños en general.
Naruto, el personaje principal del manga al que tan enganchadís
ima estoy -por eso lleva su nombre y no el de Sasuke-kun, que es un cabronazo-, se crió sólo. Hasta bien adentrada la historia no se sabe quiénes eran sus padres. Y por dejarle sólo y sellar un demonio en su interior, lo primero que hace Naruto cuando conoce a su padre es darle un puñetazo en el estómago. ¡Qué agustito debió quedarse!
El caso es que Naruto, hiperactivo perdido, se tuvo que arropar solito por las noches y, en general, aprenderlo todo por su cuenta. Si a esto se le añade que el muchacho tiene un demonio malísimo en sus entrañas, se extrae fácilmente que las pasó más putas que Caín por aquello de que la gente le miraba mal. A pesar de los pesares, el chiquitín sonríe y se esfuerza, y encuentra el camino correcto y lo sigue hasta el final, sin atajos, fiel a sus principios.

Entonces, después de pensar en él, yo miro a los niños del insti, los niños tristes que no sonríen francamente. Sé que en algunos casos sus padres les tienen abandonados. Lo peor es que no tiene tan buenas razones como el padre de Naruto (y no destripo más por si alguien quiere contagiarse de esta enfermedad) y los profesores somos incapaces de llegar a ellos. Miro al repetidor de 1º de E.S.O. que ya es carne de cañón, que no ha tenido la suerte de encontrar un buen amigo sin ganas de delinquir. Miro al niño de 4º que no tiene amigos y vive preso de su dolor, y que a fuerza de no tener nada más que eso lo convierte en el motor de su ser ante el mundo. Veo a los chavales mayores, que empiezan a entender por lo vivido que hay caminos de andar tortuoso y consecuencias fatales. Lo triste es que el camino no lo iniciaron ellos. En los ojos de alguno se lee "¿por qué a mí si no fui yo el que decidió?"

Pienso en ellos mientras me abro el bote de acelgas para la cena. Me ha dado por imaginar que su madre también les pondrá acelgas de vez en cuando y que, seguramente, no les gusten. Y los siento cerca, por unas malditas hojitas verdes. No soy buena intimando con los chavales: o salgo corriendo o salen corriendo. Pero a veces me gustaría decirles que de la soledad también se escapa, aunque ella siempre te persiga. Que la angustia pasa, aunque también vuelva. Que un día tendrán coche y podrán irse llorando, pero irse. Y que allá donde vayan estarán bien. Quisiera decirles que no llenen sus cabezas con las sentencias de nadie: ni de su padre, ni de su hermano, ni de los filósofos. Que sigan su camino, más o menos sabio, con muchos o pocos errores, pero que sea el suyo y que vaya en dirección contraria al sufrimiento. Yo querría decirles todo esto, y en lugar de eso les hablo del petardo de Marx y les mando deducciones para casa. En fin.

Naruto

9 comentarios:

RAÚL dijo...

pues díselo, que esos consejos valen por 10 lecciones juntas (te ahorras unas cuantas horas de clase, oye). por cierto "pienso en ellos mientras me abro el bote de acelgas" ¿? GREAT!

eL_TiTo_MaTi dijo...

estás tan enganchada como yo a prison break! que vicio coño!

La estatua del jardín botánico dijo...

¡Hola Raúl! Uno no sabe cuándo se le van a cruzar las ideas. Acelgas y niños. ¡Qué le vamos a hacer! Soy víctima de mi tontería.
Mati, esta es una enfermedad como otra cualquiera. Sólo nos queda aguantar hasta que se acabe la historia.

Art.DM. dijo...

Qué dolor de entrada. Eso no se hace, esperando leer una entra sobre manga y aprovechar para dar un zas! en toda la patata.

Eso sí, hoy te copiaría la entrada para ponerla tal cual en mi blog (con su correspondiente copyright, claro está). No pierdas el toque, pliz.

Anónimo dijo...

Pues no sé quién es ese Naruto que te tiene tan enganchada. Pero hoy he visto a María ¿te acurdas? y me ha dado muchos besos para ti.
Diáfano

Zorro de Segovia dijo...

"No hay atajos". Suena a sentencia Eastwoodiana. Me puedo imaginar al bueno de Clint, en su papel de justiciero del western, escupiendo tabaco y mirando con desprecio, mientras suelta esa frase al tío a quien se dispone a dar el pasaporte.

Frase poco didáctica, pero en el mundo de Naruto no creo que haya escuelas filosóficas ¿no?

La estatua del jardín botánico dijo...

¡Hola, zorro! La situación en que Naruto dice "no hay atajos" no puede ser más opuesta a la que has imaginado. Se lo dice a un niño más pequeño que él con la intención de hacerle ver que lo que uno quiere conseguir suele necesitar esfuerzo y paciencia. Y eso, la verdad, no sé si es didáctico pero, por lo menos es esperazandor. Sobre todo porque este manga está dirigido a chavales adolescente y me parece que es un buen mensaje.
En cuanto a las escuelas filosóficas... yo encuentro muchos interrogantes filosóficos o, simplemente, interrogantes interesantes entre sus páginas. Con eso me basta y me sobra para pasármelo en grande cuando lo leo.

Mary Lovecraft dijo...

opino como Raúl nena, simplemente díselo.

un besazo

y sip, en esta vida no hay atajos

Anónimo dijo...

Y apuesto a que, aun sin lograr contactar del todo bien con los chavales, eres una buena profesora. Te preocupas por ellos y eso ya es mucho, creeme.
Yo estuve durante 6 largos años en un instituto hasta hace poco y, que pueda recordar, me sobran dedos de una mano para contar los profesores que llegaban tal nivel ;)
Animo, porque, aunque no logres abrirte hacia ellos, seguro que mas de uno te sabe apreciar tanto como mereces y sigue los buenos pasos del rubito peleón.