miércoles, junio 10, 2009

En torno al mal II: Hidan

Entrada narutil, sí señores, que hacía ya tiempo. Hoy volvemos al apartado sobre el mal, personificado, a este golpe, en este señor tan raro llamado Hidan:¿Alguien se está preguntando qué hace? Bueno, está celebrando un ritual y parte del mismo consiste en clavarse una barra afilada en el corazón. Es que Hidan es muy creyente. Su religión sigue a un tal Jashin-Sama y su principio y fin es el dolor. Sus creencias le obligan a no dejar moribundo a ninguno de sus enemigos, tiene que exterminarlos a todos. Una vez lo haya hecho, tiene que elevar una oración a su dios, por y para el que mata.
El aspecto más curioso de toda la parafernalia que le rodea no es la vestimenta, el color de sus ojos o las armas que emplea. Lo más extravagante es el modo en que mata a su oponente: en primer lugar, le hace un pequeño corte con una de las hojas de su triple guadaña; a continuación, lame el filo ensangrentado. Comienza entonces a cambiar de color: su piel se torna negra y aparecen listas y áreas blancas en su cara y otras partes del cuerpo, como las manos. Mientras esto ocurre, dibuja un círculo en el suelo, teniendo éste a él mismo como centro desde el que dibujar el radio. A partir del momento en que se cierra la circunferencia, cualquier herida que se autoinflinja dañará también al enemigo. Por supuesto, no le importa el dolor: disfruta con él. Por eso es tan malísimo y está incluido en la sección de cabrones con pintas.
Fiel seguidor del dogma, el muy desgraciado aparte de ser malo es inmortal. Si le cortas la cabeza, basta con coserla al cuello y todo vuelve a la normalidad. La única forma de que deje de dar la lata consiste en despedazarle y enterrarle bajo toneladas de escombros para que nadie pueda remendarlo.
Religión y muerte. Bonito tema. ¿¡Qué hay más hermoso que matar por tu dios!? ¿¡Qué hay más bello y gratificante que imponerle a otros tu dogma de dolor, sadomasoquismo y sangre!? ¿¡Qué mejor que considerar infieles a los que no creen lo mismo que tú ni como tú lo crees y ver así en el mundo un valle de herejes a los sacrificar para tu divinidad!? Y no es necesario acabar con la vida de un individuo para sacrificarlo. Basta con entorpercer la marcha del tiempo, estigmatizar al otro, demonizar el conocimiento, satanizar la duda. ¿Para qué dudar si ya hay un dogma? Pocas cosas peores se me ocurren. Tal vez, matar por dinero o por poder.
¿Qué respuesta dar ante el fanatismo? Ojalá bastara un simple "no, no creo en tu dios ni en sus maldiciones" para que las cabezas separadas del cuerpo y de la realidad dejaran de hablar. Pero no parece bastar.
En fin, que mientras más pienso en este manga, más admiro a su creador, Masashi Kishimoto. Ha conseguido que los malos de Naruto sean algo más que eso, los malos. Son, en realidad, un inventario de la mezquindad humana.
Naruto

6 comentarios:

Sibyla dijo...

Hola guapísima!!!

Ya estás a puntito de poderte coger las vacas...y descansar de la "muchachada" ¿no?. Enhorabuena! Así podrás recuperar fuerzas para el próximo curso.

De lo que me preguntas sobre la peli, ahí van los datos:
Título en inglés: "In the mood for love"
Director: Wong Kar Wai
Año: 2000

Espero que tengas la oportunidad de poderla ver, seguro que no te dejará indiferente...

Besotes:)

raúl dijo...

joer! el hidan este tiene un punto macábrico extraordinario. me cuesta pensar en un personaje que iguale su poder haciendo "el bien". no hay nada más peligroso que los dogmas, por eso prefiero las actitudes elásticas, con sus dudas y sus posibilidades de cambio. drexler lo canta muy bien:

a nadie le di permiso
para matar en mi nombre,
un hombre no es más que un hombre
y si hay dios, así lo quiso.
el mismo suelo que piso
seguirá, yo me habré ido;
no hay doctrina que no vaya
rumbo también del olvido
y no hay pueblo que no se haya
creído el pueblo elegido.

Zorro de Segovia dijo...

vaya mal bicho. Será cabrón el tío que se pincha para que les duela a otros. Me recuerda al que pidió el deseo de que todo mal que le ocurriese se multiplicase por dos en su enemigo. El muy berzas se sacó un ojo. Tuerto tonto, pero tuerto feliz.

La estatua del jardín botánico dijo...

¡Hola a todas y todos!
Sibyla, muchas gracias por la información. Intentaré encontrar la película o, en caso de que la pongan en la 2, verla.
Raúl, me encanta esa parte de la milonga del moro judío. Yo también creo que Drexler lo dice de maravilla.
Zorro, sí, tienes razón, este tipo es una muy mala hierba... y encima nunca muere.

Mary Lovecraft dijo...

no puedo con tanta violencia gratuita, no puedo...

de verdad me altera, ¿eh? independientemente de mis escritos, es más, creo que éstos son la liberación de ese sentimiento que me corroe y me ningunea (vamos, de verdad que me hace sentir una merda)

patológico, vamos.

un besín maja

Anónimo dijo...

¡Ya era hora, Estatua! Llevas unos días en el limbo de los exámenes.
Lo "gracioso" de todo es que los profetas dicen exactamente lo contrario. El Sanedrín, ese tan malo como Naruto, prohibía las ejecuciones. Cristo ya sabemos lo que dijo de la otra mejilla y Mahoma "La tinta de los sabios es más sagrada que la sangre de los mártires". Bueno pues sus seguidores ni caso. Pero cualquier pretexto es bueno para matar.
Diáfano