jueves, febrero 12, 2009

¿Qué es el arte?

Nueva entrega narutil. Sí, Naruto y arte. Es insólito, sorprendente, raruto... pero no imposible.
Una de las cosas curiosas que te pasan leyendo este manga consiste en que te encuentras preguntas del tipo "¿qué es?". Sí, esos interrogantes tan molestos que le dejan a uno pensando y sin palabras. En filosofía son muy comunes, junto a aquéllos que investigan el porqué.
De las preguntas de esta clase que se plantearon en los cuatro años de carrera, la que se llevó la palma fue, en mi opinión, "¿qué es el arte?". Porque si te preguntan qué es el ser, tiras de Platón o de Aristóteles y te quedas tan ancho. Pero cuando te preguntan qué es el arte... pues te quedas con el culo torcido porque llevas toda la vida viendo obras de arte y te das cuenta de que no sabes qué contestar. Y si ya estaba yo completamente pez cuando me hicieron la preguntita, peor me quedé después de oír miles de chorradas -a cada cuál más rallante- sobre pericos que encerraban en urnas con coyotes para reivindicar los derechos de los indígenas y sentir en el ambiente el tufo a elitismo que emanaba de las gafas de pasta del profesor que, por cierto, llevaba unas chaquetas monísimas.
Sin pretender dar respuesta a la maligna cuestión, presento el debate que en torno a la misma sostienen dos personajes del mundo narutil: Deidara (el pelanas con flequillo) y Sasori (el engendro con media cara debajo de un trapo). He aquí el momentazo en que discuten sobre el tema. IMPORTANTE: SE LEE DE DERECHA A IZQUIERDA.

Malos malísimos los dos, el primero tiene la habilidad de moldear arcilla mezclándola con su chakra, creando figuras que explotan cuando a él le viene en gana. El segundo es marionetista, y no sólo maneja las marionetas sino que también las crea.
Deidara sostiene que el arte es una explosión, algo en movimiento y súmamente efímero. Sasori piensa que la obra de arte debe ser algo duradero que exprese la idea de belleza que el artista albergue en su sesera por los siglos de los siglos. Para el pelanas, la belleza reside en el instante. Para el cara-tapada, en la eternidad.

A pesar de la disparidad de los enfoques, ambos
comparten que el arte tiene que ver con la belleza y que, fundamentalmente, persigue plasmarla. Parece que difieren en el modo de hacerlo y en el tiempo que debe durar la obra. El primero disfrutaría de una performance mientras el segundo sería el hombre más feliz del mundo contemplando esculturas o retratos dentro de un museo.
Con esto sólo se aborda la cuestión desde una perspectiva, pero quedan muchas muchísimas y tantos o más interrogantes. Vosotros, ¿qué pensáis? Abstenerse de contestar todos los profesores de teoría del arte del mundo mundial. Un cuatrimestre fue más que suficiente.
Naruto