martes, junio 01, 2010

Firmin

Mi gato tiene la costumbre de mordisquear las hojas y las tapas de los libros. Un día, incluso, mordisqueó un examen. Este mismo hábito adquirió desde su más tierna infancia Firmin, la rata protagonista de la novela de Sam Savage.
De tanto comer letra impresa, Firmin desarrolló el cerebro y la conciencia. Comenzó a leer y, con ello, desarrolló la imaginación y el pensamiento, aplacó los instintos, aprendió a apreciar la belleza, se enamoró, se hizo compasivo, crítico, libre... y melancólico. Se hizo persona.
Firmin es, salvando las distancias, un nuevo Quijote. Vive en un mundo paralelo. No encaja ya entre sus congéneres pero tampoco entre los humanos, con quienes no puede comunicarse debido a su aparato fonador. Don Quijote ataca molinos de viento creyendo que son gigantes. Firmin sueña que ataca molinos de viento, que charla en los bares con los parroquianos, que sus amores platónicos bailan con él. Su vida es ilusión, catastrófica ilusión.
"Si hay algo para lo que resulte útil una formación literaria, es para dotarlo a uno de un sentido de la catástrofe. No hay nada como una imaginación vívida para desvitalizarle a uno el valor. Leí el diario de Ana Frank, me convertí en Ana Frank. Los demás, en cambio, tenían sus momentos de gran terror, se escondían por los rincones, sudaban de miedo, pero tan pronto como pasaba el peligro ya era como si nunca hubiese existido, y seguían triscando por ahí, tan contentos. Tan contentos, hasta que alguien los aplastaba o los envenenaba o les rompía el cuello con una barra de hierro. Yo, por mi parte, he vivido más que todos ellos, y a cambio, he muerto mil muertes distintas. Me he movido por la existencia dejando en pos un rastro de miedo, como un caracol. Cuando muera de verdad, será un aburrimiento."
Se siente y se sabe un bicho raro, un extraterrestre. ¿Y quién no tiene, al fin y al cabo, su casa en las estrellas al menos en algún momento de su vida?
"Ayuda mucho, en las noches de soledad, poder mirar las estrellas y no ver en ellas meras escamas de hielo ardiente en el Gran Vacío, sino las ventanas iluminadas de nuestra propia casa."

Si queréis sentiros extraterrestres durante un ratito mientras acompañáis a Firmin por las calles más decadentes de Boston, no tenéis más que pedirme el libro.

El rincón Diáfano