domingo, julio 19, 2009

Por qué no me gustan los triunfitos

Yo veo Operación Triunfo y Doña Bárbara entre otras muchas cosas. Lo de la Doña lo voy a dejar para otro momento, probablemente para nunca. Supongo que hay miserias que uno sólo puede aceptar. Hoy voy a hablar de OT.
Yo veía OT por Risto Mejide, la verdad sea dicha. El tío es borde, maleducado, chulo y no me parece especialmente inteligente. Creo que es una persona normal que se gana la vida insultando a unos chavales que no saben dónde se han metido y que en muchos casos cantan francamente mal o están dotados de unas cualidades vocales muy limitadas. Pero eso no es razón para no ser buen cantante o gran artista, y esto lo digo completamente en serio. Silvio Rodríguez canta como si le estuvieran pisando los dedos de los pies y la voz de Bob Dylan es espantosa. Pero son de verdad y con eso basta. A mí no me gustan especialmente, pero me los creo. El problema de estos chavales, a estas alturas de vida del formato, es que no te los puedes creer. Algo todavía más patente, bochornosamente patente, cuando el propio programa lleva a un chavalito como éste que a continuación coloco para que actúe en directo.

Como suele decirse a modo de objeción, la canción es comercial. Se supone que cuando un grupo o artista vende discos está vendido y ya, la música que hace, no es buena. A mí esto me parece una tontería. Aparte de que la canción me agrada, y mucho, me creo al chico. Lo increíble es que esta canción funciona, incluso, con menos. Aquí dejo un enlace para que veáis una interpretación del mismo tema en la que sólo intervienen voz, guitarra y percusión: Jason Mrz live in Korea. La escenografía y la actuación en su conjunto no pueden ser más sencillas: sin bailarines, sin efectos especiales, sin cabriolas por el escenario, sin guiños o gestos hacia el públco. Todos estos "sin" sobran en cada una de las actuaciones de los participantes, a los que se empeñan en convertir en figurines. Los chavales, pobrecicos, hacen lo que les mandan. Precisamente, les ordenan interpretar mostruosas adaptaciones con arreglos musicales y vocales funestos. La música, por supuesto, no es en directo, lo que hace que el resultado sea aún más espantoso y en las antípodas de una actuación de verdad como la que, a mi juicio, realiza Jason Mraz o cualquier músico del Retiro.
Pienso que si realmente te gusta la música es imposible que te compres un disco de OT o vayas a los conciertos de los ganadores. Es música de lata: una colección de canciones comprimidas y cercenadas interpretadas por voces en las que no visten sinceras. Por eso no me gustan los triunfines, porque son muñecos de plástico, árboles de navidad, carteles de neón. Ahora, sin Risto, también dejará de gustarme el programa: porque ya no hay nadie que les diga que ni siquiera son plástico de calidad y que sólo hay un Bisbal.
Todo lo demás

2 comentarios:

Anónimo dijo...

A mí tampoco me gustan, aunque reconozco que sólo he visto trozos del programa y muy de tarde en tarde.¿Para cuándo un concurso de filosofía?
Diáfano

charly dijo...

Estoy contigo, y añado, es lamentable que se permitan e incluso se incite para que canten determinados temas, haciendo versiones que causan un dolor al oído similar a una otitis aguda. Como vengo de vacaciones y estoy relajado no arremeteré como se merece, contra este sucedáneo de programa ¿“musical”?, en el que intentan fabricar pseudos cantantes, que poco tendrán que aportar al panorama musical. Todo esto regado con una inmadurez típica de los chavalitos que llevan y que para ser músicos tendrían que currarse un poquito la historia, (por muy mal que este el panorama musical), e ir sufriendo los palos que curten a un músico... Puedo equivocarme, pero es que no paran de salir clones, de clones, de clones… Que sea más o menos comercial me da igual, pero al menos que tengan personalidad.

PD: que en un programa musical la música no sea en directo y sea un vulgar karaoke es cuanto menos para ponerse a llorar.

Pásalo muy bien, Besotes.