sábado, junio 20, 2009

Derechos

Odio muchas cosas y a unas cuantas personas. Sé que no es un sentimiento muy útil ni beneficioso, pero a veces es difícil controlar las emociones y los sentimientos que se siguen de ellas. Mucho más cuando el objeto que lo provoca es difícil de obviar.
Me he enterado hoy, porque no veo mucho la televisión, de lo de ayer. Ahora mismo estoy tan cansada que a mi cuerpo no le quedan fuerzas para odiar, pero a mí cabeza sí le quedan para escribir.
Os odio a muerte, terroristas. Y desde que soy profesora tengo una razón más para odiaros: mis alumnos ven lo que hacéis y su odio crece, y el odio de un adolescente es completamente ciego, y aumenta y aumenta de tamaño hasta abarcar cualquier objeto, acontecimiento, ruptura de lo cotidiano. Me ponéis todavía más difícil la difícil tarea de poner orden en tanto odio a través de la razón. Me ha costado ponerlo en el mío propio y tengo casi 28 años. ¿Qué voy a hacer con un chaval de 15? ¿Cómo le explico que hasta tú, que has puesto la bomba o apretado el gatillo, tienes derecho aun juicio justo y a un abogado que te defienda cuando tú, que eres un desecho, has matado a alguien por no pensar ni querer ni reivindicar lo mismo que tú quieres? Te odio. El derecho a odiarte no me lo pueden quitar. El derecho a creer en la democracia, el derecho a una sociedad pacífica en la que sea posible educar en respeto a los derechos, sin embargo, se lo estáis quitando a muchos.
Lo dicho. Os odio.
Todo lo demás

5 comentarios:

Art.DM. dijo...

Muchos pensamos que una vez cogidos, "merecen" (más bien han de tener) un juicio justo, son las reglas de la democracia a fin de cuentas.

Porque a mí, cuando me hablaron por primera vez, hace años, de los GAL, no entendí por qué había sido tan malo ese asunto. Ahora lo sé, pero aún así sigo deseando que les exploten las bombas en las manos o que se resistan a algún arresto y pam, pam, una escoria menos.

Arroyero dijo...

Nadie dijo que fuera fácil. Por eso es peligroso caer en el conformismo.

Anónimo dijo...

Y yo.
Diáfano

Zorro de Segovia dijo...

¿cómo va a ser fácil explicarlo, cuándo ni siquiera nosotros lo creeemos a veces?

Ladelmedio dijo...

Pocas cosas se tienen tan claras. No hay duda, se llama odio.